miércoles, 20 de abril de 2011

Introducción (teórica) sobre las leyes sexuales postergadas. Parte I


Los cinturones de castidad han sido desde siempre utilizados por perversas ideologías monogámicas y cuyo único fin fue el de evitar la pérdida física de la propiedad de las personas por sobre sus cónyuges. En ningún caso ha logrado interpretarse como un medio anticonceptivo, mucho menos debatirse la pérdida intelectual de dicha "propiedad".
A fines de debatir sobre el desarrollo de estos métodos antiguos, cabe aclarar que, en principio, se ha demostrado que los cinturones de castidad no corresponden a la Edad Media, sino al Renacimiento, por lo que desde el vamos, nos referiremos a un método barbárico aplicado por hombres que se hallaban inmersos en un mundo que estaba cambiando para bien o mal. Hablamos de la etapa de ascenso de un nuevo actor social: la burguesía. No es raro, que hallemos interrelacionados los términos propiedad y burguesía.
En términos de profilaxis, el cinturon de castidad no era un sistema viable: el contacto del cuerpo con el metal, producía infecciones, abrasiones y laceraciones, por lo que su uso estaba condicionado a no más que un par de días.
En sí, el propio sentido de propiedad,imperante tanto en aquellas sociedades como en las actuales, de carácter machista, mentalizó también a mujeres, quienes hacían uso del cinto como seguro para evitar violaciones ante la ausencia de sus señores en guerra. Una vez más, encontramos que el sentido de propiedad se interpone en la práctica sexual. Sin propiedad no existe violación, en tanto nadie pertenece a nadie. Asimismo, la igualdad de sexos debería, de haber sido establecida, instruir a las damas en el arte de la guerra, sin necesidad de verse abusadas, más que por el simple acto de verse derrotadas.
Y en sí, el coito debería haber sido libre, sin fijaciones de orden dogmático, sin propiedad ni necesidad de reproducción.

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